Queridas pieles
Acá estamos de nuevo.
Hoy quiero contarles algo que muchas veces no vemos cuando tenemos un sérum, una crema o un limpiador en la mano.
¿Alguna vez se preguntaron cómo nace ese producto que después termina descansando pacíficamente en su mesa de luz?
Hacer un producto dermocosmético en AME Esencial es un viaje hermoso, pero también un camino de mucha ciencia, paciencia, pruebas y, por qué no, algún que otro ataque de perfeccionismo.
Desde que aparece una idea hasta que el producto llega a sus manos pueden pasar 6 a 8 meses.
Y después de recorrer varias veces este proceso entendí algo que para mí es fundamental: un producto cosmético nunca es el resultado de una sola persona.
Detrás hay formulación, química cosmética, materias primas, investigación, controles, producción, regulación y muchas personas trabajando para transformar una idea en un producto real.
Y en el medio estoy yo, preguntando absolutamente todo:
“¿Por qué este ingrediente?”
“¿Y si cambiamos la textura?”
“¿Y si probamos otra combinación?”
“¿Por qué hace esto?”
Y acá aparece el famoso INCI
Me encanta que cada vez más personas quieran leer las etiquetas y entender qué están usando en su piel. Informarse es maravilloso.
Pero hay algo importante: Leer un INCI no es lo mismo que conocer una fórmula.
La lista de ingredientes nos da información muy valiosa, pero no nos cuenta toda la historia. No vemos los porcentajes exactos, la calidad de las materias primas, cómo fueron combinados, qué función cumple cada ingrediente dentro de la fórmula ni todos los controles que hay detrás.
Por eso, cuando vemos que un sérum tiene niacinamida, ácido hialurónico y vitamina E, estamos viendo solamente una parte de la película.
Porque formular no es juntar ingredientes. Es saber por qué están ahí, cuánto necesitamos, cómo combinarlos y cómo conseguir que todo funcione como un sistema: que sea estable, seguro, agradable y cumpla con el propósito para el que fue creado.
¿Y qué pasa antes de que llegue a tu baño? Primero aparece una idea y una necesidad. Después se investiga y se desarrolla una fórmula. Llegan los primeros prototipos… y empieza mi parte favorita: probar, ajustar, volver a probar y volver a ajustar.
Después vienen los controles y ensayos necesarios para asegurarnos de que el producto cumpla con las especificaciones definidas. Y recién entonces llega la producción, el envasado, el rotulado y toda la parte regulatoria. Hasta que finalmente ese pequeño frasquito que empezó como una idea llega a tus manos. Y ahí todo tiene sentido.
Porque detrás de cada producto de AME no hay solamente ingredientes. Hay meses de trabajo, profesionales, pruebas, decisiones, preguntas, cambios y muchísimo aprendizaje.
Así que la próxima vez que mires un INCI, acordate de esto: El INCI te cuenta quién está en la fiesta. La formulación te cuenta cómo se armó la fiesta. Y detrás de todo eso hay un equipo entero trabajando para que, cuando finalmente llegue a tu piel, todo tenga sentido.
Porque en AME no queremos solamente hacer productos.Queremos entenderlos, cuidarlos y crearlos con muchísimo respeto por tu piel.
